
Por fin vuelvo a escribir.
Como excusa puedo decir que he estado en sudamérica durante dos meses, disfrutando de la navidad en verano, al lado de mi novia, desde finales de Diciembre hasta finales de Febrero.
Un compañero del trabajo me dijo pocos días antes de irme. "¡Francis, desde luego, con plena crisis económica en España, tu te vas a sudamérica a tomar la navidad en verano y una caipiriña en la mano!, con dos cojones!". La verdad que sí ,es algo peculiar por así decirlo ,parece como que está prohibido en estos tiempos que corren irse donde Cristo pegó las tres voces. También es verdad que es mi segundo viaje, el primero hecho en 2007 fue de un mes, y el segundo de dos meses, que ha sido este año. Puedo decir que no es un viaje tan turístico como pareciera, ha sido culpa del amor. Vamos que "no me he buscado la novia en Coín" (localidad de Málaga para el que no lo sepa).
Ha sido fascinante desconectar del trabajo, de mi ciudad, de mi cultura un poco y encontrarme con otras dos, pues he estado tanto en Argentina (Buenos Aires) como en Perú (Lima) y en Máncora (al norte del Perú).
De Buenos Aires me encantó todo, se parece mucho a Europa, pero serán por las personas, por el acento argentino, por su comida, sus facturas, o será por su Mate. Eso de estar mateando con un grupo de amigos me gustó tanto que ahora en España soy adicto al mate y al tereré (yerba mate con jugo helado). Me encantó correr por el rosedal en Buenos Aires, tomar asados en cualquier restaurante, ver los carnavales al estilo brasileño por sus calles...
Según pasaron los días decidimos mi novia (Carmen) y yo ir a Lima, pero en vez de tomar el avión (joder, ya estoy en España puedo decir "coger" ;) ) , cogimos un autobús que nos llevó desde Buenos Aires a Lima todo seguido en tres días, el recorrido lo vereis en el mapa ,cuyas líneas he trazado aproximadamente, pues no encuentro el recorrido exacto en ningún sitio: Atravesamos el noroeste de Argentina, y pasamos por la frontera en Jujuy, a unos 5000 metros de altura. Experimenté ese hecho fehacientemente cuando quise comer un sandwich envasado y ví que el envase estaba tan hinchado como una pelota de baloncesto, además a algunas personas se les tuvo que suministrar oxígeno. A mí no me afectó la altura ni muchas cosas como la comida peruana, que es muy picante y con bastante mezcla, como me dijeron varias veces, parecía que el sudamericano era yo, no me afectaba ni la altura ni la comida.
Bajamos después hasta San Pedro de Atacama, Chile y de ahí pasamos todo Chile por la noche y llegamos a Perú, a Tacna, para tras un días más atravesando Nazca, Ica, Arequipa, Camaná, llegar a Lima.
Si yo a veces me quejaba de Buenos Aires por el poco respeto de los vehiculos a las señales de tráfico, lo de Lima ya era el descojone, allí no deberían fabricar los intermintente, total, no sirven para nada, es la ley de la jungla. ¡Ah!, por cierto en Perú no hace falta acercarte a una tienda para pedir un producto o servicio, allí la tienda se te acerca a tí por medio de jaladores, o vendedores ambulantes.
Los siguientes días era como estar en el jardín del edén:
- ¿Qué tenemos hoy para desayunar?
- Pues podemos tomar papaya en Jugo, Lúcuma con leche, o si quieres algo salado, un tamal con café, o palta con té.
Es imposible saber cuantas especies de fruta tienen, Perú tiene bastante parte que da a la selva, al Amazonas, y tiene toda clases de frutas (por cierto la papaya está buenísima), y de tubérculos mejor ni hablar: 3000 clases de patata, batata, yuca,...
Pasaron algunos días y decidimos ir a Máncora, aunque estuvimos pensando primero en ir a Machu Pichu, pero por temas de dinero y tiempo lo descartamos para otra ocasión.
Máncora está a pocas horas de Ecuador y allí es donde pasé muchísimo agobio por el calor, pues por su cercanía al ecuador se puede decir que es verano todo el año. Es paradisíaco, hablando con un hombre ,muy simpático por cierto, nos dijo que a él le encanta disfrutar del atardecer, pues cada día es un atardecer precioso y distinto. Puedo decir que es así, además yo nunca había visto ponerse el sol tras el mar, y sí puedo decir que eso de ver como el sol pone todo dorado para despues ponerlo rojo y desaparecer tras el mar en menos de 30 minutos es impresionante.
Sinceramente todo mi viaje fue de ensueño, en la vuelta también decidimos ir en autobús por tres días desde Lima a Buenos Aires pero esta vez atravesando Los Andes. (ríete tú de las cordilleras de España).
Bueno... por ahora es todo, espero poder desarrollar en una entrada posterior algo del viaje más detenidamente, y si no me da problemas el servidor poner una superfoto de sudamérica para que veais el trayecto seguido, creo que la distancia total recorrida ida y vuelta sería de 9500 kilómetros apróximadamente.